Durante esta semana, como Delegación de Hermanas, participamos con alegría en la Asamblea de la Delegación de Chile, un espacio de encuentro, oración y reflexión compartida.
En este tiempo pudimos experimentar el soplo del espíritu Santo, a través de un enriquecedor trabajo grupal, que nos permitió profundizar en vida comunitaria, nuestra vida de fe y la misión que estamos llamadas a desarrollar.
Esta experiencia nos renovó en la esperanza, fortaleció nuestros lazos de fraternidad y nos animó a continuar nuestra misión en Chile con entusiasmo y confianza, sabiendo que Dios nos acompaña y sostiene en cada momento de nuestro caminar.
















